No te olvido. Han pasado dos días, dos meses, dos años. Dos latidos de este corazón desajustado.
Fuiste sueño de un oasis de verano, fuiste el lago donde el sol se baña cada mañana.
Fuiste sonrisa más amplia que toda la cordillera andina.
Conversación profunda, mente aguda, corazón abierto. Ojos que albergan un mundo completo.
Fuiste la brisa fresca que anuncia el ocaso del descontento.
Fuiste, y aún eres, quemadura en carne viva, herida que no cicatriza, anhelo que aún suspira.
Han pasado dos días, dos meses, dos años. Dos latidos de este corazón desajustado.
Fuiste el segundo más intenso que he vivido. Y no; no te olvido.