Amigo Neruda, viejo Neruda, préstame un verso.
Un verso triste, una noche estrellada.
Un verso de lágrimas condenadas.
O un verso alegre, alas de gaviota blanca.
Un verso que vuele sobre el mar en calma.
Amigo Neruda, viejo Neruda, préstame un verso.
Un verso que sacie mi hambre, que de voz a mi canto.
Un verso, de esos tuyos, con la fuerza del llanto.
Un verso que haga llorar a las estrellas del cielo
Llorar lágrimas que amamantan al suelo.
Amigo Neruda, viejo Neruda, préstame un verso.
Una balsa de palabras en un mar embravecido
Un rescate oportuno que llega en mi auxilio
Pan de alma que revive a las musas
Prisma que enfoca ideas difusas.
Amigo Neruda, viejo Neruda, gracias por todo.
Por tu noche estrellada, por tu gaviota en calma.
Por saciar mi hambre, en cuerpo y alma.
Por venir en mi ayuda en aguas extrañas
Por salvarme este día, con tus viejas palabras.
Amigo Neruda, viejo Neruda, gracias de nuevo
Por tus veinte poemas, por tus obras completas
Por estar conmigo en tardes desiertas
Gracias Neruda, viejo Neruda, gracias a ti
Por hacer un principio, de lo que parecía un fin.