Hoy la ciudad se viste de plumas y sedas. De vientres al viento, de tintineo salvaje. De giros y giros y giros. Palmas al aire. De ritmos alegres, voraces, hambrientos. Bailables.
Hoy te vistes de raso y encaje. Zapato negro, tacón de montañas. Peinados y moños y trenzas. Camerino alocado, de prisas y fuegos. De risas y juegos.
Hoy bailas y el mundo te sigue. Sonrisa indeleble, grititos felices. Y mañana, apagadas las luces, de acero el lunes, seguirás caminando, girando, saltando. En tu largo camino, con sonrisa indeleble; seguirás bailando.