Etiquetas

,

El No fue rotundo, esférico, casi perfecto. De superficie suave, agradable al tracto. Un No envuelto en papel brillante. Y con lazo de colores. Un regalo hermoso, imposible de rechazar.

Por supuesto que lo esperaba. No era un ataque a traición ni una medida desesperada. Era el final lógico de un camino que nunca empezaba. Una derrota sin batalla, una pasión sin orgasmo. Un abrazo con palmadita en la espalda. Un beso enterrado sin  réquiem.

Sólo una lágrima, la misma lágrima, Guadiana de sentimientos en el ciclo de agua.

Un No final, finado, sin esperanza agónica, sin vuelva usted mañana. Un No claro y conciso, será lo mejor.
Mejor así, sin dudas ni suspiros. Sin más pensamientos de nubes, castillos de arena.

Adiós a aquel beso, muerto al nacer, descanse en paz, no hay velatorio. Queda el tú, queda el yo, jamás hubo un nosotros. Lo sé, lo sabes. El No lo demuestra.

Gracias, muchas gracias. Seguiré mi camino, otro camino. Con zarzas y zanjas, alambre de espino. Reptaré en el barro y treparé mil muros.

Y será mi camino, que nunca fue nuestro. Así te doy gracias, muchas gracias, por aquel No tan rotundo, esférico, casi perfecto. Por aquel No tan honesto.