Etiquetas

, , , ,

Cabeza baja. Mentón anclado al pecho. Carcasa vacía donde resuena una canción solitaria. Mascando versos silenciosos, oscuros y amargos como hojas de tabaco. De vez en cuando escupe alguno, rojo sangre, en callejón apartado.

Caminando. Por bosque infinito, mar de calma chicha. Vasto desierto de arena sin dunas, de edificios grises. Gabardina hueca, piernas cansadas. Sin mapa ni rumbo. En espiral infinita que, hipnótica, gira y gira.

Hambriento, sediento. Sin llevarse a la boca más que alarde gastronómico de nueva cocina, escaso bocado que no alimenta ni estómago ni espíritu. Alma de Tántalo, corazón perdido.

Detenerse, abrir la mochila y desplegar el mapa. Brújula y sextante. Verse perdido y lejos del oasis. No, mejor no. Seguir  a ciegas, seguir caminando. Entre selvas, manglares del destino, que nublan el camino con lianas y barro, que distraen con extraños sonidos.

Mejor la duda. Esperanza y fe. Que el tiempo diga si hay una meta, un premio, luz al final del túnel. Mejor la duda que certeza cruel. Perdido por inercia, por miedo. Y aun así, con todo, seguir caminando.